2020(e)ko abuztuaren 29(a), larunbata

La Batalla de Muin-Oldar (5)

44 años después de la fundación de Börtz-Olak

 

Khordin agarró con firmeza la mano que le tendía el vigía de hierro, del otro lado de la muralla. Apoyó su pesada bota contra la piedra y con un gruñido, se impulsó hasta pasar al otro lado.

Después de comprobar que sus guerreros eran ayudados por la guarnición de Muin-Oldar a escalar la muralla, se asomó al parapeto para tratar de conocer qué ocurría al otro lado del campo de batalla.

Lo que vio, hizo crecer la preocupación en el adusto montaraz.

Ante las murallas, un pequeño grupo de enanos se dedicaba a destruir las escalas que el enemigo había utilizado hasta entonces para tratar de traspasar la maltratada muralla norte. 
Por desgracia, después de conseguir su objetivo, los valientes guerreros tuvieron que enfrentarse a la realidad de verse atrapados entre los muros de Muin-Oldar y la legión de no-muertos, que amenazaba con aplastarlos.

Khordin sintió cómo el corazón se le encogía cuando reconoció el estandarte personal de la princesa Ganora, ondeando sobre las cabezas de los acorralados enanos. 

"Es, sin duda, digna hija de su padre. Valiente como un tejón y terca como una mula."
El veterano montaraz comenzó a gritar las ordenes pertinentes para organizar el rescate de aquellos enanos. Tardarían solamente unos minutos en recorrer el parapeto almenado, hasta llegar a la sección en la que se encontraba Ganora y la escuadra de enanos. Aquellos guerreros solamente deberían aguantar un poco hasta que Khordin llegase a auxiliarles y no dudaba de que lo harían, pues lucharían por defender a la heredera al trono. 

Pero antes de que sus guerreros acabasen de formar, la visión de una terrible criatura heló la sangre del montaraz. 

Un gigantesco monstruo se abría paso entre las filas enemigas, en dirección a los acorralados enanos. 

Su preocupación creció cuando avistó a una diminuta y solitaria figura, avanzar a grandes pasos al encuentro de la bestia. 



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