Thaldrim, se volvió a parapetar rápidamente, tras la gran roca en la que se ocultaban el resto de enanos.
-¿Y bien? -preguntó curioso Khordin.
Thaldrim les había traído hasta un pequeño valle, guiado por las corrientes mágicas de la zona. Al llegar, se encontraron con lo que el viejo enano denominó como un “nodo mágico” y para sorpresa de todos, con una criatura mágica, de terribles proporciones.
-Parece ser que estaba en lo cierto, tribuno. -contestó el Venerable de la Piedra de Muin-Oldar. -La magia es muy intensa en este lugar. Creo que nos estamos acercando al epicentro de la perturbación. Esa criatura es resultado de las convergencias mágicas que se dan en este lugar. Si conseguimos capturarla, podría analizarla en busca de señales que nos acerquen al origen de todo esto.