2020(e)ko otsailaren 14(a), ostirala

La Última Llama (2). La Bendición de Calisor


Un día, el gran mago Calisor Fenulian arribó a las montañas de Alandar, causando gran revuelo entre las tribus montañosas. Necesitaba de voluntarios que le guiasen por las laberínticas y escarpadas cumbres, pues el famoso hechicero buscaba un legendario artefacto de vital importancia para su nuevo proyecto. Al parecer, las investigaciones que había llevado a cabo en la Biblioteca Euhedral, apuntaban a que el misterioso artefacto descansaba en el macizo montañoso de Alandar.

¡Ay, si aquellas valientes pero inocentes almas hubiesen conocido los verdaderos propósitos de Calisor, ninguno hubiese dado un paso al frente! Pero nada se sabía aun de la conversación que habían mantenido el hechicero elfo y Oskan el Celestial, ni de que el objeto que buscaba Calisor sería parte imprescindible de la debacle mundial que el enamorado mago provocaría. Por lo que, ante el requerimiento del poderoso hechicero, siete jóvenes elfos se presentaron voluntarios y juraron que ayudarían a Calisor a conseguir el objeto que tanto anhelaba.

Grandes son las hazañas que vivieron Calisor y sus siete Campeones, durante el transcurso de la búsqueda. Pero esa es otra historia que no nos atañe en estos momentos y que se puede consultar en otra obra de este mismo autor; Crónica de los Siete Linajes.

Lo que nos interesa de aquel acontecimiento es que finalmente, Calisor y los siete Campeones que le acompañaron, cumplieron su objetivo y encontraron el legendario artefacto.

La alegría embargó al hechicero, pues veía cómo su objetivo de conseguir la aprobación de su amada Elinathora estaba al alcance de su mano. Por ello, hizo grandes regalos a sus Campeones, tanto a los que habían sobrevivido a la búsqueda, como a los descendientes de los que habían fallecido durante el transcurso de la misma. Poderosas armas, talismanes mágicos y objetos hechizados les fueron entregados y los Campeones, se convirtieron en grandes señores entre su gente.

Pero Calisor aún tenía otro regalo para ellos. Un regalo de reyes, que les daría un poder excepcional y que acabaría distinguiendo a los elfos de las tribus montañosas, como la tribu guerrera por antonomasia entre todas las tribus elficas. El poderoso mago obsequió a los habitantes de los picos de Alandar con el conocimiento del idioma de los dragones, que solamente él poseía entonces y que posibilitó la alianza entre las dos razas. Una alianza que perdura hasta nuestros días.


Mucho se perdió con la caída de Calisor Fenulian, pero algunos de sus dones pervivieron, siendo el secreto de la lengua draconiana, el que más celosamente guardaron los elfos de las montañas.



De los siete Campeones surgieron los Siete Linajes Draconianos, que gobiernan Alandar desde entonces



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