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La Última Llama (5). El Último Señor de Cumbrealta

El estandarte de la casa Fuego Eterno vuelve a ondear orgulloso en la torre más alta de Cumbrealta y cada vez son más los elfos que acuden a jurar vasallaje a Kelerionn, ante la promesa de un futuro mejor, bajo el gobierno de un señor justo.

Muchas de las viviendas de la ciudad-fortaleza han sido nuevamente ocupadas y se ha procedido a la reconstrucción de la muralla exterior. Incluso el templo que se erige en la arboleda sagrada ha vuelto a abrir sus puertas y la Dama Verde vuelve a ser venerada por unos pocos, a pesar de que su culto casi se había perdido en las montañas.

Desde su regreso, el joven Kelerionn se ha dedicado a ampliar las tierras de su señorío, expulsando de las montañas a las tribus de goblins y de orcos que las habían ido ocupando ante la ausencia de sus legítimos dueños.

Kelerionn y Alasombría protegen las tierras de Cumbrealta
Armado con la espada mágica que Calisor entregó al primero de los Fuego Eterno y montando sobre su leal compañera Alasombría, no es difícil verle surcando los cielos, en pos de cumplir el juramento hecho a la memoria de su padre.

El resto de Señores de Dragón aún lo ven como a un advenedizo, pues ‘ni siquiera marcha a la guerra a lomos de un dragón, como debería hacerlo alguien de su abolengo’. Pero esos decadentes nobles parecen haber olvidado que Kelerionn también pertenece a uno de los Siete Linajes y como tal, posee el don de Calisor.

Además, se dice que la espada y el don de Calisor no fueron las únicas reliquias familiares que le delegó su padre. Hay quienes juran que vieron cómo Kelerionn portaba un huevo de dragón, cuando abandonó Ileuthar, rumbo a Cumbrealta. Y también hay quien dice que se han vuelto a escuchar rugidos provenientes de la Cámara de Fuego, la gran cueva abovedada donde antaño dormían los dragones Fuego Eterno.

Sea como sea, nadie en Cumbrealta duda de que Kelerionn es un digno heredero de la casa Fuego Eterno y que tarde o temprano, sobrevolará los cielos de Elvenholme a lomos de su propio dragón.

Muchos confían esperanzados en que ese día llegue pronto, pues abundantes son aun los enemigos que amenazan la tranquilidad de Cumbrealta, casi tantos como las posesiones que una vez pertenecieran a los señores Fuego Eterno y que quedan aún por recuperar.  



Extracto de la obra ‘La última llama. Biografía de Kelerionn Fuego Eterno’, por Bealaer Pluma de plata, cronista oficial del señor de Cumbrealta.




 

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