47 años después de la fundación de Börtz-Olak
El sonido de los miles de pares de botas enanas marchando al unísono, armonizaba con el taciturno canto de guerra de los guerreros enanos, resonando en los escarpados acantilados que flanqueaban el viejo camino élfico que llevaba al valle de Canduinë y que los enanos de Börtz-Olak habían bautizado como Iz-Büru.
Desde que recibiera el informe de su tribuno, Ganora supo que acontecimientos de trascendental importancia estaban a punto de desarrollarse en los valles del sur. La perturbación sentida por el Cónclave de la Piedra primero y el posterior conocimiento de la presencia de diferentes fuerzas enemigas en la región, no auguraban nada bueno.
Por ello, la Custodio del Cantón Oeste, había decidido tomar ocho de las doce cohortes que conformaban la legión del Cantón Oeste y dirigirse al sur en persona, donde trataría de asegurar la zona y de levantar un cuartel desde el que operar en la región, en busca de más indicios sobre la perturbación mágica.
Pero primero, tendría que expulsar a la fuerza de combate norteña de los valles meridionales, donde en base a los informes de Khordin, parecía que estaban intentando establecer un asentamiento.
Ganora se giró sobre la grupa de su muflón de guerra y observó a los guerreros que la habían seguido desde Muin-Oldar.
Las canciones que sus guerreros entonaban, hablaban sobre la añoranza del hogar dejado atrás y de la obligación de luchar contra la amenaza enemiga. Del deber del guerrero de defender hasta las últimas consecuencias, el honor del reino. Sus rostros reflejaban tanta determinación como las palabras que recitaban.
Ganora contempló orgullosa a sus cohortes y tuvo pocas dudas sobre cómo se desarrollaría la próxima batalla.

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